- ¿Nervioso? - le dijo ella con su sonrisa pícara de siempre.
Él la miró a los ojos (esos ojos que le volvían loco) e intentó decir algo pero no pudo. Se limitó a bajar la mirada hacia sus pies y tragar saliva sin atraverse a mirar más abajo, hacia el suelo con el que estaba seguro se estamparía.
Ella, notando su nerviosismo, le cogió de la barbilla para que la mirara y le dijo - Tranquilo, no te dejaré caer.
Entonces se agarró del aladelta e impulsó también al chico que se agarró con más fuerza a la barra cerrando de paso los ojos, pues tenía un miedo atroz a las alturas.
Para cuando acabaron el trayecto, él estaba hecho un flan y ella no paraba de gritar lo emocionante que había sido.
- Me debes una muy grande después de esto - dijo algo mareado y sentándose en la arena de la playa.
- ¿Crees que con esto saldaré la deuda?
- ¿Con qué...?
No había acabado la frase cuando ella ya le estaba besando, entonces ambos sintieron que volaban y él por primera vez no pensó en lo mucho que le asustaban las alturas
No te dejaré caer *-*
ResponderEliminarQué bonito.
M.
supongo que muchos necesitaríamos oir esa frase y que nadie no dejara caer o, si por algún casual pasase, viniera a levantarmos :)
EliminarMe gusta mucho, es cierto que muchos necesitaríamos oír esa frase alguna vez... o más de una !
ResponderEliminarte sigo, te pasas por el mio??
http://maarmisscaffeine.blogspot.com
cierto jaja
Eliminaryo ya hace unos días que te sigo X) Nos leemos ^-^